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Haber amado un pez dorado

Va a olvidarte
vos no

Entro a ver qué dejé de mí en este espacio. Borradores. 100 notas en pausa, modelos discontinuos, ideas de una creativa poco audaz.
Vos. Lo primero que veo al entrar es a vos. Mi pez dorado querido, mi confidente, mi conjunto de sueños dispersos por tu cuarto, por tu cuerpo, mis sueños adaptados al mundo de tus sueños. Mis sueños en reposo por admirar tus sueños. Mis sueños de vos, de algo nuestro. Mi responsabilidad. No me pediste nunca que lo hiciera. Lo elegí siempre yo, más o menos a propósito.

Tendrías que vivir
sabiendo que no fuiste
y fuiste

Algo así como al año de estar en pareja grabé un monólogo acerca de como creía que íbamos a terminar- de alguna forma, siempre supimos que este momento estaba ahí, latente. No teníamos eso de lucharla hasta lo último, porque, para las dos partes, la persona no era quien teníamos al lado. El amor era hermoso. El vínculo era hermoso. Y no- falta algo, falta algo. No ser y ser. Eso toca ahora. No haber sido- y sí, mi ause…

Acá a lo lejos

En el tiempo -
las cosas
más sencillas
sonríen
de repente
nos sorprenden de pronto
su presencia
su falta de asidero
ya no están
más y fueron ya y
por eso
tan perfectas
nos miran
de esa forma
se saben bellas
se saben vividas
se sienten crecer
en quienes somos
por haber llegado
a quienes fuimos
por seguir ahí
acá
acá a lo lejos
siempre- ya no más
nunca por siempre
para toda la vida
siguen ahí- acá
recuerdos nuevos
nuevas
todo el tiempo
cada recuerdo las convierte en otras
cada vez
que un recuerdo las inventa
que las vuelve eso
que todavía no existía
y ahora sí
y ya no
ni antes ya ni después ni siquiera

no quisiera
volver a vivirlas
o sí, moriría por verlo
cada mirada,
cada sonrisa tuya
cada instante perfecto
que ya no existe aún.

Instantánea

No me gusta extrañarte
Porque retiembla entero
en el cuerpo lo chico
que es el mundo restante
cuando habito el inmenso
espacio entre tu mano
y mi mano acá
sola.

Amar un pez dorado

Va a olvidarte
vos no
tendrías que vivir
sabiendo que no fuiste
y fuiste
una primera vez -o miles-
que quizás ocurrió
o no
una sensación vaga
ni un recuerdo
una caricia con nombre
una añoranza con rostro
añoranza no
nomás
un murmullo
en el fondo
de una sonrisa
fugaz
pasajera
vos
nada
distraída
nada de nada
simple
nada que nada
su armadura de escamas
su esencia escurridiza
talante desertor
simpático, entrañable
hipnótico fluir encantador
huidizo
la brevedad del cuerpo
su hogar quién sabe dónde
no sos vos
casi es él
casi sabe
y ya no
no recuerda tampoco
que(é) se retorcía en él
que(é) duele tanto
que(é) lo hace huir
que(é) era
que(é) eras
algo
de nuevo
otra primera vez
otra arenilla
que se pierde entre escamas
y miedos e inquietudes
y pasado insinuante
extraño, ajeno
espejismo - delirio
arenilla que duele
porque nada

alcanza (a) ser distinto
en lugar de ir
más rápido
con detenerse y
sacudirse

basta

pero nunca lo hace.

simple, simplemente

Amor.

B.

Querido.
Te doy mi piel- ya casi diariamente; mis músculos, mi sangre, mis huesos- te di unos millones (millones) de veces mi unidad. Te di la unidad de mis huesos, sí. De mis ligamentos. De mi psiquis. A todo me lo devolviste roto. Todo marcado, todo ya coagulado por debajo- la piel negra, amarilla, azul, violeta, roja; infectada. Uñas pasándome por todos lados. Mi cuerpo se siente a veces poco más que sendero de uñas. Te destiné mi infancia- te di mi voluntad, te volví meta, te creé prioridad como una enamorada primeriza, te uní a otras prioridades, retorné a vos, te amo, te odié, te odio muchas veces-

No puedo con vos. Sos un arte en el que se evidencia mi falta de arrojo, de capacidad. No hablo de talento. No es el punto, acá. Pero no encuentro- no te encuentro: no me encuentro en vos. No me encuentro en el trabajo que hago cada día para merecer, para sentir que te merezco. A otros se les da con más soltura, con tanta facilidad- no se cuestionan nada. ¡Bah! No sé qué se siente no…

Ser yo (si yo fuera yo)

Si yo fuera yo, cómo pensarlo. ¿Cómo se llega a ser yo? ¿Cómo se es? Clarice escribe: si yo fuera yo. Pero no sé ser yo, aún. No sé pensarme yo. No viene por el lado de la libertad ni la esclavitud de una palabra albergando todas las yo posibles –infinitas-: no sé aún. No sé – yo. Esa yo de la que debería hablar, ¿dónde la busco? Así, sin más, me falta tanto para conocerla. O conocerlo. Por qué hacer un recorte innecesario.

Si yo fuera yo. Para pensarme más yo (o yo al fin) instintivamente me siento cerrar los ojos y respirar suavemente.



Silencio.



Puedo pensar tal vez en lo que haría desde lo que no soy o quien no soy, y empezar desde ahí. Yo me parece enorme – ¿cuándo llego a ser yo? Me pregunto si tengo que entenderlo, o con sentirlo es suficiente. Me pregunto si entenderlo no es la prueba más concreta de que ya no lo estoy siendo. Porque: Yo se me hace ideal, y no lo es. Yo no tiene que ver con quien me gustaría ser. Yo puede estar más lejos todavía de quien quiero ir siendo que lo…