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Mostrando entradas de agosto, 2013

B.

Querido.
Te doy mi piel- ya casi diariamente; mis músculos, mi sangre, mis huesos- te di unos millones (millones) de veces mi unidad. Te di la unidad de mis huesos, sí. De mis ligamentos. De mi psiquis. A todo me lo devolviste roto. Todo marcado, todo ya coagulado por debajo- la piel negra, amarilla, azul, violeta, roja; infectada. Uñas pasándome por todos lados. Mi cuerpo se siente a veces poco más que sendero de uñas. Te destiné mi infancia- te di mi voluntad, te volví meta, te creé prioridad como una enamorada primeriza, te uní a otras prioridades, retorné a vos, te amo, te odié, te odio muchas veces-

No puedo con vos. Sos un arte en el que se evidencia mi falta de arrojo, de capacidad. No hablo de talento. No es el punto, acá. Pero no encuentro- no te encuentro: no me encuentro en vos. No me encuentro en el trabajo que hago cada día para merecer, para sentir que te merezco. A otros se les da con más soltura, con tanta facilidad- no se cuestionan nada. ¡Bah! No sé qué se siente no…