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Mostrando entradas de abril, 2009

Azucena.

Azucena no era como las otras. No. Tenía un algo, de eso que no tiene todo el mundo. Una expresión, un gesto aquí y allá. Un no sé qué que la hacía diferente. Esa presencia, esa actitud decidida que adoptaba para plantarse ante el mundo. La misma con la que se presentó ante el propio Comandante con la intención de obtener una respuesta sobre el paradero de su hijo. Alfredo y Gustavo lo sabían. Su recuerdo generalmente les arrancaba una sonrisa, aunque siempre seguida de esa mirada que tienen aquellos que en algún momento fueron rechazados.Desde el primer momento se vieron enfrentados por ella. Alfredo la precisaba por deber, Gustavo, por necesidad. Eran el día y la noche. Uno, pedante y pretencioso, militar; el otro, reservado y modesto, de oficio desconocido, caballero como pocos. En ambos había cierta curiosidad que ninguno se animaba a admitir, aunque se rumoreaba que, tratándose de Alfredo, pocas probabilidades había de que fuera así. Verdad o no, cierta fascinación por ella de su…