B.

Querido.
Te doy mi piel- ya casi diariamente; mis músculos, mi sangre, mis huesos- te di unos millones (millones) de veces mi unidad. Te di la unidad de mis huesos, sí. De mis ligamentos. De mi psiquis. A todo me lo devolviste roto. Todo marcado, todo ya coagulado por debajo- la piel negra, amarilla, azul, violeta, roja; infectada. Uñas pasándome por todos lados. Mi cuerpo se siente a veces poco más que sendero de uñas. Te destiné mi infancia- te di mi voluntad, te volví meta, te creé prioridad como una enamorada primeriza, te uní a otras prioridades, retorné a vos, te amo, te odié, te odio muchas veces-

No puedo con vos. Sos un arte en el que se evidencia mi falta de arrojo, de capacidad. No hablo de talento. No es el punto, acá. Pero no encuentro- no te encuentro: no me encuentro en vos. No me encuentro en el trabajo que hago cada día para merecer, para sentir que te merezco. A otros se les da con más soltura, con tanta facilidad- no se cuestionan nada. ¡Bah! No sé qué se siente no cuestionarse. Si me aterra encontrarme no llegando al nivel que vivo esperando de mí- nunca llego. Nunca llego. No sé si alguna vez llegué.
Sí. A veces no tengo ni tuve tanta amargura. A veces nos disfrutamos. Nos queremos- llevamos una vida entera juntos; muchas veces sonrío- sólo porque existís.
Pero hoy no. Hoy no. Hoy no sé. Hoy te dejaría, sí, te dejaría hasta volver a encontrarme con ese/o que fuiste. Hasta llegar al principio. Quiero dejarte, hoy. O mejor: hoy no te quiero. No te quiero ver, no te quiero sentir, no quiero querer mejorar, crecer en vos. Porque siento que no me sirve más. Nada. De lo que crezco en vos. Nada. Nada me sirve para mejorar. Sólo perfecciono. Y qué. Nada. Nada diferente. Lo mismo. No crezco, entonces. Perfecciono. Vanamente.
Para mí- para los otros: es lo mismo. ¿Qué representa ese trabajo? ¿Para qué? ¿Por qué? Hoy no te siento bueno, no te siento mío, no dejo de sentirte- decepcionado.
Hoy sos toxicidad en mí. Veneno que disfruto por su esencia conocida. Sé que no es eso- que no sos eso que siento, no, sos algo más, si no tenés que ver con esto; pero ahí- ¡ahí! No quiero. No quiero más de esto. Más de vos. De vos y de todos los que te representan. Esa amargura buscada y predecible.
Morite en mí. No quiero seguir perdiendo mi tiempo por entrar en el tuyo. No me estás dando nada que muera por conservar. Yo no llevo un puntaje ni cuento las faltas. Ese grito final- ¿qué? ¿final de qué? Hay algo más, algo más. Eso quiero. Cuando puedo- ahora.

Yo también tengo esa cuenta regresiva en el reloj. Yo también la voy a ver llegar a cero. Con mis texturas rotas, mis horas de tu sombra- a solas. Lo que quiero es estar con vos- sólo con vos: con tu juego, con tu nada. Que hablemos. Que hablemos como antes- cuando nos entendíamos, cuando crecer el uno con el otro, el uno en el otro, hacía una diferencia.

Así que de hoy en más juego de a dos; pero ¿y la regla?- la regla qué.

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