Ser yo (si yo fuera yo)

Si yo fuera yo, cómo pensarlo. ¿Cómo se llega a ser yo? ¿Cómo se es? Clarice escribe: si yo fuera yo. Pero no sé ser yo, aún. No sé pensarme yo. No viene por el lado de la libertad ni la esclavitud de una palabra albergando todas las yo posibles –infinitas-: no sé aún. No sé – yo. Esa yo de la que debería hablar, ¿dónde la busco? Así, sin más, me falta tanto para conocerla. O conocerlo. Por qué hacer un recorte innecesario.

Si yo fuera yo. Para pensarme más yo (o yo al fin) instintivamente me siento cerrar los ojos y respirar suavemente.



Silencio.



Puedo pensar tal vez en lo que haría desde lo que no soy o quien no soy, y empezar desde ahí. Yo me parece enorme – ¿cuándo llego a ser yo? Me pregunto si tengo que entenderlo, o con sentirlo es suficiente. Me pregunto si entenderlo no es la prueba más concreta de que ya no lo estoy siendo. Porque: Yo se me hace ideal, y no lo es. Yo no tiene que ver con quien me gustaría ser. Yo puede estar más lejos todavía de quien quiero ir siendo que lo que estoy yo misma –esta que ya no sabe bien cómo nombrarse, quiero decir-, más lejos que lo que me separa de mí, o de esa que no soy, o esa que forma parte de mí por no ser ella –Ni yo sé muy bien qué estoy queriendo decir. Pero; si yo fuera yo, no sabría ser otra; no sabría ser esta, ni esto, ni aquello que suelo ser sin displacer. ¿Qué sería? No sé. ¿Quién sería? No sé adentrarme en eso. No sé cómo verme, no quiero falsear mi llegada a ese punto. Me paro en mi perplejidad y miro alrededor –si yo fuera yo, si yo fuera yo. Y es otra vez silencio, lo oscuro de los párpados cerrados y la respiración que suena ajena.



Me sonrío. Me río. ¡Una certeza! ¿Dónde? En la garganta. En esta, al menos. En el sonido. Alguna yo encontró refugio en la certeza del sonido. ¿Si yo fuera yo? Lanzaría esta misma carcajada al notar que no sé, que no tengo la menor idea.



Y sí. Es que soy mínimamente yo; y cuando no reconozco mi risa, reconozco la suya.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Haber amado un pez dorado

Azucena.

Diez años después.