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Mostrando entradas de marzo, 2013

Tal vez sea así

Ocurre que la mente se divierte con muy poco, con un juego de palabras, una visión pasajera. Ocurre que el cuerpo necesita menos, pero a la vez más: un poco de contacto, la descarga de un impulso, un movimiento invisible que solo se perciba internamente.
Ocurre que no somos ni uno ni el otro, ni tampoco ambos. No hay tal dualidad, tal oposición. Ocurre que el cuerpo es también quien se entretiene con la visión pasajera; que la mente necesita la descarga, que disfruta el movimiento invisible, el contacto; que el cuerpo busca un poco y se estremece ante la cálida belleza del lenguaje.
Por eso, quizá, escribir libera, al menos, aparentemente, el cuerpo. Por eso el ejercicio despeja la mente. Parecerían soluciones cruzadas, pero, no: no hay opuestos; no hay, por lo tanto, soluciones aplicables a uno O al otro.

Es ese UNO el que pide, rechaza, atrae, olvida, extraña. Y qué curioso, entonces, qué pueda sentir tanto, tan contradictorio.

Cruz de dicha

Que tu voz se haga
Eco
Que tu voz se haga
Canto
Que tu voz se haga Fuerza.
Que tu fuerza se eleve y se hunda y te eleve y te hunda
que te sumerja en cada decisión,
que te atraviese en cada cercanía
Que te libere el mundo.
El mundo- tuyo.
Que se expanda.
Que suba más y más.
Que baje más y más.
Que no se mueva.
Que no se detenga.
Que el amor ni te alcance ni te llegue
Que no lo alcances vos;
que el amor sea. Punto.
Que sientas el Espacio.
Que acompañes el Tiempo.
Que seas, sí.
Que seas.
Sobre todas las cosas, pero no por encima.

Sí.
Que seas.

Tu lugar.

En aquel puente sobre la estación de Colegiales, el viento incesante, la mañana sola, siempre sola; aquel rumor de barrio que no cuenta lo que sabe. Ni un pájaro. Los gatos andarán entre los verdes. Tres guardias. Un click- foto. Foto- a lo lejos. A algún vagón dormido, viejo, fuera de circulación. ¿Por dónde se entrará a esa historia oculta? Desde ahí no se ve. No se ve nada más que desde el suelo. Solo más. Tanto más. Por ese esfuerzo de subir para bajar. Dormita todo- todo, sabe que dormita. Se detiene-

En aquel puente sobre la estación de Colegiales, ahí, tan cerca- tanto mundo.

Emesis trunca.

Digo
no sé
me parece
Tal vez,

¿No?
Quizá

No,
si tenés razón. Sí
Tenés razón. Claro
Seguramente- Bueno
Es así

Pero-
Yo decía
Pero no

Tenés razón
Claro
Es cierto
Tenés razón
Es simple.

Aunque-

No, es cierto
Nada, es así, claro, es cierto
Es sensato, sí, lo que decís- sí: ciertamente

Pero...
Acaso-?

Ah, bueno, sí. Sí. Sí. Entiendo. Sí. Y sí. Seguro.
Sí, bueno, a veces me cuesta llegar, pero ya entiendo
No es necesario, no- entiendo todo
Clarísimo, exacto

Aunque
Cómo-?
Pero
Es que
Entiendo- pero
ya, no obstante
Diría
No sé
Sin embargo-
Diría
De pronto
Quizá
pero digo, nomás
Nada
Tal vez
que tal vez
me parece
No sé
Digo
Yo
Digo yo
que no sé
Digo
Yo que no sé
Digo-
¿Yo-?
Lo que digo
Sí, eso
Sí, yo exactamente
Por eso
Tal cual.

Pero
Cómo-