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Mostrando entradas de mayo, 2013

Nota menor

No me dejás

helada

al irte
me dejás vacío

La dolorosa coherencia

Una de tus virtudes más hermosas: solo hacés lo que realmente sentís.
Una de tus condenas más terribles: solo hacés lo que realmente sentís.

Vos - allá

Y te extraño; tanto, tanto que no duele. Tanto que seguimos adelante antes de sabernos desaparecidas una de la otra. Ahí vamos - no somos adultas, por suerte.
No estamos perdidas, todavía. Todo lo que duele cicatriza aún aunque deje marca. Nuestra piel se tensa y no nacen colgajos de aquellas concesiones que hacemos a quienes amamos- y, evidentemente, a quienes no.
Somos, no sé qué. Mujeres; no. Niñas; tampoco. Adolescentes; quiero creer, encarecidamente- no es así. No caemos en esa denominación nefasta y hormonal que prolongamos hasta hace tan poquito- caminé un poco más, hice algún paso en otra dirección, sea cual fuere; salté hacia alguna tierra algo más firme, y ahí me (a)siento: aquello recorro, por ahora. Quiero creer- eso. Desde la denominación más general de 'adolescente', claro. Fuimos adolescentes -espero que no, pero temo que- en todo sentido.

No hay forma, ¿no? No hay forma, es decisión tomada. Sin vos; quiero decir: sin mí. Por la derrota de decir que no, que est…

Emesis trunca 27

¿Qué es eso que siento?
¿Qué es eso que digo?
Tal vez me disculpen
los otros
no quieren seguirme
entiendo
no me seguiría
no me arriesgaría a ser
esto
que digo
que sigo
que miro
de pronto
que encuentro
que de pronto encuentro
repito
repaso
una
otra
otra vez repito
en todo lo plasmo
en todo lo digo igual
y todo lo digo igual
y no cambio
no juego
no dejo de usarlo
en todo lo plasmo
en todo lo que plasmo
digo
lo mismo
igual
me funciona
si digo
igualmente
lo digo

lo digo

lo digo

lo que ya no siento

y cómo lo digo

Así
repitiendo
y como lo digo
y cómo lo digo-

Kao

Hace unas semanas tuve una conversación muy franca con Mamá. Ahí me enteré- Kaolla fue una forma de incorporar vida nueva a mi casa. No tengo un diagnóstico médico (mi psicóloga nunca quiso dármelo) pero, en pocas palabras: supongo que era una especie de depresión. Pasé un año sin salir de casa.
Sentada frente a la pc.
Adormecida.

Sola.

Cuando ya no nos movilizan nuestras pasiones ni encontramos nuevas- es ahí cuando se corre peligro en la vida. No cuando se vive arriesgadamente. Mamá, entonces, tomó una decisión extraña y efectiva:

Kaolla.

Eran 45 días de testarudez, pelos y enfermedad.
Si pasa estos primeros días, dijo Guillermo.

Si pasa estos primeros días podemos empezar a hablar de un tratamiento.
Pero me entraba entera en una mano, como un ovillo caótico, como un regalo divino que me había sido encomendado cuidar y hacer crecer; un regalo que no era mío.
Y Tom la odió un tiempo. Llegó a quererla. Aunque nunca dejó de ser un cobarde.

Gata mal llevada. Mamá siempre le tuvo un ca…

Su reencuentro

Te digo hola con el más sincero afecto; me has rondado anteriormente; te esperaba- sin querer. No, siempre queriendo.
Siempre-
Gracias por volver.