Amar un pez dorado

Va a olvidarte
vos no
tendrías que vivir
sabiendo que no fuiste
y fuiste
una primera vez -o miles-
que quizás ocurrió
o no
una sensación vaga
ni un recuerdo
una caricia con nombre
una añoranza con rostro
añoranza no
nomás
un murmullo
en el fondo
de una sonrisa
fugaz
pasajera
vos
nada
distraída
nada de nada
simple
nada que nada
su armadura de escamas
su esencia escurridiza
talante desertor
simpático, entrañable
hipnótico fluir encantador
huidizo
la brevedad del cuerpo
su hogar quién sabe dónde
no sos vos
casi es él
casi sabe
y ya no
no recuerda tampoco
que(é) se retorcía en él
que(é) duele tanto
que(é) lo hace huir
que(é) era
que(é) eras
algo
de nuevo
otra primera vez
otra arenilla
que se pierde entre escamas
y miedos e inquietudes
y pasado insinuante
extraño, ajeno
espejismo - delirio
arenilla que duele
porque nada

alcanza (a) ser distinto
en lugar de ir
más rápido
con detenerse y
sacudirse

basta

pero nunca lo hace.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Haber amado un pez dorado

Diez años después.

B.